Scoring en CABA: las claves de la nueva normativa para conductores
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó una reforma del Sistema de Evaluación Permanente de Conductores, conocido como scoring, que introduce modificaciones en la quita y recuperación de puntos, los tiempos de inhabilitación por reincidencia y los procedimientos para aplicar las penalidades. La iniciativa conserva el esquema de descuentos vigente según la gravedad de las infracciones, aunque establece nuevas condiciones para su aplicación.
Entre las principales novedades, la normativa determina que el pago voluntario de una multa ya no generará, por sí solo, una reducción de puntos en la licencia. Para que se concrete el descuento, deberá existir una resolución administrativa firme o una sentencia judicial. Asimismo, se incorpora la posibilidad de recuperar el puntaje perdido por ciertas faltas a través de cursos de educación vial, con una cantidad de oportunidades limitada por año y de acuerdo con la gravedad de cada conducta.
El sistema porteño otorga inicialmente 20 puntos a cada licencia de conducir emitida por el Gobierno de la Ciudad. Ese saldo disminuye ante la comisión de infracciones y, si llega a cero, puede dar lugar a la inhabilitación para conducir. De esta manera, el mecanismo combina las sanciones económicas con consecuencias directas sobre la habilitación de los conductores.
Cómo queda la escala de descuentos
La reforma no altera las penalizaciones establecidas, que contemplan quitas de 2, 4, 5, 10 y 20 puntos, según la infracción cometida.
Las faltas que restan 2 unidades incluyen determinadas conductas relacionadas con las indicaciones de las autoridades de tránsito. En el grupo de 4 puntos se encuentran incumplimientos vinculados con la documentación habilitante, el uso del cinturón de seguridad, los sistemas de retención infantil y la prioridad de paso de los peatones.
Por su parte, manejar utilizando el celular, cruzar un semáforo en rojo o circular en contramano son infracciones que descuentan 5 puntos. En una categoría de mayor gravedad se ubican conducir bajo los efectos del alcohol, efectuar maniobras peligrosas o exceder en más de un 30% la velocidad máxima permitida, acciones que pueden representar una quita de 10 unidades. Las competencias de velocidad previstas por la normativa reciben la penalización máxima, de 20 puntos.
Para comprender cómo funciona el sistema, un conductor que comienza con 20 puntos y comete una infracción que descuenta 5 quedará con 15. Si posteriormente incurre en otra falta que resta 10, su saldo se reducirá a 5. La reiteración de estas conductas puede llevar al agotamiento del crédito y activar el procedimiento de inhabilitación.
Nuevas condiciones para recuperar los puntos
La modificación también redefine las alternativas disponibles para restituir el puntaje perdido. El proyecto fue analizado en comisiones a partir de propuestas del Poder Ejecutivo y del bloque de La Libertad Avanza.
Con el nuevo régimen, quienes reciban descuentos de 2, 4 o 5 puntos podrán recuperar la totalidad de las unidades correspondientes a cada infracción mediante la realización y aprobación de un curso de educación vial. Sin embargo, el beneficio estará sujeto a un máximo de oportunidades anuales: tres para las faltas de 2 puntos, dos para las de 4 y una para las de 5.
La devolución del crédito no será automática ni estará vinculada únicamente con el pago de la multa. Los conductores deberán cumplir con las exigencias de la capacitación y respetar los límites previstos para cada categoría. En cambio, las infracciones que implican quitas de 10 o 20 puntos no podrán acceder a esta modalidad de recuperación.
Las actividades de formación podrán desarrollarse en dependencias del Gobierno porteño o en instituciones públicas y privadas que cuenten con autorización. Los contenidos, la duración, el formato de cursada y las instancias de evaluación serán definidos mediante la reglamentación correspondiente.
Cambios en los plazos de caducidad
Otro de los aspectos alcanzados por la reforma es el tiempo necesario para que caduquen los puntos descontados. Para las infracciones de 2, 4 y 5 unidades, el período se acortará de tres años a 18 meses, siempre que el conductor no haya agotado su puntaje y no tenga deudas exigibles por infracciones.
En los casos más graves, correspondientes a descuentos de 10 o 20 puntos, el plazo de caducidad será de 36 meses. De este modo, el tiempo previsto para cada categoría dependerá de la magnitud de la penalización aplicada.
Menos tiempo de inhabilitación por reincidencia
La normativa también modifica los períodos durante los cuales una persona no podrá conducir cuando agote reiteradamente los puntos de su licencia.
La primera inhabilitación continuará siendo de 60 días. A partir de la segunda reincidencia, en cambio, se aplicarán plazos menores a los establecidos hasta ahora: la segunda sanción pasará de 180 a 120 días, mientras que la tercera se reducirá de dos años a 180 días. Desde la cuarta ocasión, el período bajará de cinco años a 24 meses.
Para recuperar la posibilidad de manejar, los conductores deberán cumplir el tiempo de inhabilitación y aprobar el curso de educación vial obligatorio. Además, desde la segunda vez que se agote el saldo, la licencia caducará y su titular tendrá que iniciar nuevamente el trámite para obtenerla.
Por lo tanto, la pérdida de la habilitación no responde necesariamente a una infracción individual, sino que depende del puntaje disponible, de las faltas acumuladas y de los antecedentes de agotamiento del crédito.
Cuándo comenzarán a regir los cambios
La nueva regulación entrará en vigor una vez transcurridos 60 días hábiles desde su publicación en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires. Hasta que se cumpla ese plazo, continuará vigente el esquema actual.
La iniciativa recibió 37 votos afirmativos, correspondientes a los bloques de Vamos por Más, La Libertad Avanza, Confianza y Desarrollo y la Unión Cívica Radical. Fuerza por Buenos Aires, principal bancada opositora, optó por la abstención, mientras que el Frente de Izquierda votó en contra.
Durante la discusión parlamentaria, la legisladora oficialista Gimena Villafruela explicó que el objetivo no era cambiar la escala de descuentos, sino introducir ajustes en el funcionamiento del mecanismo. En ese sentido, afirmó: “con esta reforma no eliminamos ni modificamos las escalas del scoring, sino que perfeccionamos la herramienta, establecemos reglas claras y garantizamos que las sanciones se apliquen con criterios previsibles y respetando el debido proceso”.
La representante del PRO también defendió la iniciativa al señalar que su espacio busca una ciudad en la que se cumplan las normas viales y existan consecuencias definidas para quienes las infrinjan. Según expresó, mejorar el orden en el tránsito contribuye a incrementar la seguridad de los vecinos.
Por otro lado, la diputada de La Libertad Avanza Solana Pelayo planteó que la reforma busca modificar el enfoque del sistema. Su intención, sostuvo, es “cambiar la lógica del scoring y pasar de un sistema que castiga y recauda a uno que sanciona, educa y permite corregir”.
Pelayo agregó que los infractores deben asumir la responsabilidad por sus acciones, aunque consideró que el Estado no debería convertir cada incumplimiento en una fuente de burocracia. Para las conductas que ponen deliberadamente en peligro la vida de otras personas, concluyó, debe mantenerse una política de “tolerancia cero”.
![]()
