27 abril, 2026

La Policía de la Ciudad desbarató una red de extorsión sexual desde la cárcel de Sierra Chica

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La Policía de la Ciudad logró desarticular una organización delictiva acusada de realizar extorsiones sexuales desde cárceles bonaerenses. En el operativo se inspeccionaron las celdas de los implicados y se incautaron teléfonos celulares junto con anotaciones vinculadas a la maniobra.

El procedimiento fue llevado adelante por la División Investigaciones Tecnológicas Especiales, con intervención de la UFIJ N°8 de Berazategui, encabezada por los fiscales Ernesto Daniel Ichazo y Bianca Grivetto. En ese marco, durante la semana se realizaron allanamientos en unidades penitenciarias de Sierra Chica y Merlo, en el contexto de una causa por sextorsión.

La investigación se originó a partir de múltiples denuncias de mujeres que habían sido engañadas mediante este tipo de estafas. A partir de allí, se recurrió al análisis de datos digitales para identificar a los responsables.

Según se pudo reconstruir, las víctimas —entre ellas varias menores— eran contactadas a través de redes sociales como Instagram y TikTok, donde recibían supuestas ofertas laborales como modelos de ropa interior.

Uno de los detenidos se hacía pasar por productor de moda y les solicitaba imágenes o videos con el argumento de evaluar talles. En algunos casos, incluso les pedía dinero para confeccionar un “book” que, según decía, sería presentado a otras agencias.

Una vez que obtenían el material íntimo, los delincuentes presionaban a las víctimas para que participaran en videollamadas de contenido sexual, bajo la amenaza de difundir las imágenes entre familiares o compañeros.

En paralelo, también utilizaban esas fotos para crear perfiles falsos con los que atraían a hombres. Luego, se comunicaban con ellos haciéndose pasar por efectivos policiales, acusándolos de interactuar con menores y exigiéndoles dinero a cambio de no iniciar acciones legales.

Asimismo, el material era empleado para ofrecer de manera fraudulenta a las víctimas como si se tratara de servicios sexuales, ampliando así el alcance de la maniobra.

Los allanamientos apuntaron al presunto líder de la banda, alojado en una unidad de Sierra Chica, y a su cómplice, detenido en una cárcel de Merlo. No se trata del primer antecedente: el principal implicado ya había sido investigado por delitos similares mientras se encontraba preso en la Unidad Penitenciaria N°1 de Lisandro Olmos.

En aquella ocasión, la red contaba con colaboración externa: sus parejas facilitaban cuentas bancarias para recibir el dinero producto de las extorsiones y luego lo transferían al cabecilla.

Durante los operativos recientes, los investigadores secuestraron dispositivos móviles y soportes digitales que eran utilizados para concretar los chantajes. El análisis de estos elementos permitió confirmar la participación de los dos internos en las maniobras delictivas y avanzar en la causa judicial.

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