9 marzo, 2026

El Gobierno porteño desmontó 115 puestos de diarios y flores que estaban cerrados

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El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a retirar estructuras utilizadas para la venta de diarios y flores que permanecían abandonadas en la vía pública. Hasta el momento ya se desmontaron 115 puestos que llevaban tiempo sin actividad, en el marco de una política orientada a mejorar la circulación de peatones y a recuperar espacios de las veredas.

Esta medida se inscribe dentro de un plan más amplio que busca reorganizar el uso del espacio público. El objetivo es liberar sectores ocupados por instalaciones que habían dejado de cumplir su función. De acuerdo con información oficial, muchos de estos puestos permanecían cerrados desde hacía años o no contaban con permisos vigentes para desarrollar la actividad.

En la actualidad hay 1.138 puestos ubicados en distintos puntos de la Ciudad. De ese número, 940 corresponden a kioscos de diarios y revistas, mientras que 371 están destinados a la comercialización de flores. Con el inicio de la actual gestión, las autoridades porteñas resolvieron revisar la situación de aquellos que no estaban funcionando o que presentaban irregularidades en su habilitación.

Como resultado de ese relevamiento, hasta ahora se retiraron 115 estructuras. Durante 2024 se desmontaron 36 puestos, de los cuales 33 eran kioscos de diarios y 3 estaban destinados a la venta de flores. En 2025 se eliminaron 71 más: 69 de diarios y 2 de flores. En lo que va de 2026 se sumaron otros 8 retiros, entre ellos 7 kioscos de diarios y 1 puesto de flores, completando así el total removido desde que comenzó la iniciativa.

En paralelo, el Gobierno porteño continúa analizando otros casos de puestos que permanecen cerrados. En aquellos casos en los que los responsables no regularicen la documentación o no demuestren que la actividad sigue vigente, también podrían ser retirados de la vía pública.

Cómo se decide la remoción de un puesto

El factor principal que determina el retiro de estas estructuras es comprobar que llevan un largo período sin funcionar.

Antes de proceder con la remoción, los titulares reciben distintas notificaciones en las que se les solicita presentar los documentos que acrediten la autorización para operar. Al mismo tiempo, inspectores realizan visitas periódicas para constatar si el puesto está abierto o si continúa sin actividad.

Si se verifica que el kiosco está cerrado de manera permanente pero aún posee permiso vigente, las autoridades evalúan dar de baja la habilitación y, de corresponder, avanzan con su retiro. En cambio, cuando se confirma que el puesto no funciona y además carece de autorización, se dispone directamente su eliminación del espacio público.

Las estructuras desmontadas son trasladadas a un depósito del Gobierno de la Ciudad ubicado en el barrio de La Boca. Allí permanecen almacenadas durante un período de dos meses. Si en ese plazo el responsable no se presenta y no abona la multa correspondiente, los elementos pasan a disposición final.

La remoción de estos kioscos forma parte de un programa más amplio impulsado por la administración porteña con el propósito de ordenar el espacio urbano, facilitar el tránsito peatonal y recuperar áreas de la vía pública para el uso de los vecinos.

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