30 enero, 2026

Ola de calor: claves para prevenir el golpe de calor

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Las jornadas de calor extremo, con marcas térmicas que en algunas zonas superan los 38 °C, generan un escenario propicio para la aparición del golpe de calor, un trastorno que ocurre cuando el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura. Frente a estas condiciones, profesionales de la salud insisten en la importancia de reforzar las medidas de prevención y adoptar hábitos que ayuden a disminuir los riesgos, sobre todo cuando las altas temperaturas se mantienen durante varios días consecutivos.

Uno de los pilares fundamentales es la correcta hidratación. Los especialistas aconsejan consumir agua de manera constante a lo largo del día, aun sin sensación de sed, con un promedio estimado de entre 2,5 y 3 litros diarios. Al mismo tiempo, sugieren moderar la ingesta de bebidas alcohólicas, azucaradas o con cafeína, ya que pueden contribuir a la pérdida de líquidos. En relación con la alimentación, se recomienda elegir preparaciones livianas, incorporar frutas y verduras frescas y evitar comidas abundantes o de difícil digestión.

Otro aspecto central es el cuidado personal frente al sol. Usar prendas sueltas, de telas livianas como el algodón y en tonos claros ayuda a mantener una mejor regulación térmica. Además, es importante aplicar protector solar con un factor adecuado, proteger la cabeza con gorra o sombrero y utilizar anteojos de sol con filtro UV. Siempre que sea posible, se aconseja reducir la exposición directa al sol y postergar actividades físicas intensas durante el horario de mayor radiación, entre las 10 y las 16.

Algunos grupos requieren una atención particular. Bebés, niños pequeños y personas mayores son más vulnerables a los efectos del calor. En los más chicos, es clave ofrecer líquidos con frecuencia y asegurar ambientes frescos y bien ventilados. En el caso de los adultos mayores, se recomienda supervisar que mantengan una adecuada hidratación, incluso cuando no expresen sed, y evitar que permanezcan en lugares cerrados sin circulación de aire.

Identificar de forma temprana los signos de un golpe de calor resulta esencial para actuar a tiempo. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el aumento marcado de la temperatura corporal —por encima de los 39 °C—, la piel caliente, seca y enrojecida, el pulso acelerado, el dolor de cabeza intenso, los mareos, las náuseas, la confusión y, en casos más graves, la pérdida del conocimiento. Ante cualquiera de estas manifestaciones, se recomienda acudir de inmediato a un servicio de salud.

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